Una decoración atemporal, es vestir el hogar de forma que se adapte bien al paso del tiempo. Para ello es importante evitar las tendencias y modas rápidas que no duran en el tiempo.
La clave no esta en seguir cada moda sino en adaptar lo que hay en el mercado a tu propio estilo con el que te definas, esa es una forma segura de no acabar cansándote rápido de tu decoración.
Pero no confundamos crear un estilo propio atemporal con no arriesgar y decorar todo en tonos neutros como beiges y blancos, porque el no arriesgar y hacer todo en tonos base crea monotonía y a la larga cansa igualmente.

El primer paso es elegir una paleta de colores que te representen, no hay una regla exacta que funcione mejor o peor, pero si la cantidad de color que aplicas, por ejemplo es importante elegir un color base que abunde en la habitación, salón o espacio que quieras decorar, en este caso si te recomiendo utilizar un color neutro que sea fácil de combinar por ejemplo un beige o blanco roto para paredes o mobiliario más grande, un segundo color que combine con este otro para butacas, puf, papel pintado y por último otro color que de el toque a la habitación de manera más reducida pero que destaque, por ejemplo algún cojín en un estampado rojo, alguna lámpara que le de un toque de color a la habitación, ese tipo de detalles que marcan la diferencia, y que en un momento dado son fáciles de combinar.

Otro concepto a tener en cuenta es el hacer algo más personalizado que este bien fabricado y de formas equilibradas más que dejarse llevar por tendencias pasajeras o por las marcas de decoración low cost que están al alcance de todo el mundo. Primar piezas de calidad es un punto muy importante en la decoración atemporal.
Los textiles son otro de los grandes protagonistas imprescindibles para crear ese estilo propio en la decoración. Para dar personalidad a cada espacio el papel pintado es un gran aliado. Elegir diseños discretos, texturas naturales o estampados elegantes aportará carácter sin perder ese estilo atemporal que buscamos.


